Fundamentos del método
¿En qué se basa este método?
Se basa en el esquema clásico del aprendizaje de competencias profesionales, estructurado en cuatro pilares: teoría, ver, hacer e integración de conocimientos.
El papel del estudio
Sin duda, el estudio es imprescindible para aprender. Sin estudio se adquiere muy poco conocimiento y no se desarrollan competencias (el saber hacer). Sin embargo, cometer un error frecuente: intentar impartir todas las patologías, todos los signos, todas las teorías, la mayoría de datos epidemiológicos, el listado de todos los diagnósticos diferenciales posibles y sus tratamientos. Esto es contraproducente. Así no se aprende.
Se memoriza para superar la asignatura, pero la información relevante para la práctica profesional no se retiene. La mayor parte del contenido queda en lo que denominamos «aprendizaje basura»: conocimiento que será olvidado poco tiempo después del examen, dejando solo un residuo que no tiene por qué ser lo relevante.
La importancia de la práctica
Es imprescindible hacer y practicar lo estudiado. Lo que el alumno ha estudiado, si lo practica, no se le olvida. Si además lo pone en contexto clínico, mucho menos lo olvidará. Este principio es claro, taxativo y fácil de entender, aunque frecuentemente no sea fácil de aplicar en la docencia.
Si planificamos nuestra enseñanza para que los alumnos aprendan las competencias básicas profesionales que consideramos esenciales en una materia, el éxito está garantizado. Esto nos permite formar buenos profesionales (médicos, fisioterapeutas, enfermeros, podólogos, etc.).
Reflexión sobre la docencia actual
Reflexionemos sobre los métodos que utilizamos según el círculo del aprendizaje (figura 1). Esto nos ayudará a ser críticos con lo que hacemos y a ver nuestra docencia desde el punto de vista de nuestros alumnos.

A continuación, presento «píldoras» aplicables a los métodos docentes que utilizamos: la clase magistral, los seminarios, las habilidades, el rotatorio y los casos clínicos.

La clase magistral
Con frecuencia, la clase magistral no es una clase magistral sino una clase pesada, cargada de información, tediosa, que «expulsa» a los alumnos de las aulas. Los docentes que la imparten así no pueden utilizar verdaderamente el método magistral.
Sin embargo, cuando está bien impartida, aporta gran información teórica, permite interactuar con los alumnos, crear debates y fijar los conceptos más importantes. Si se emplean imágenes en clase (diapositivas y/o vídeos de síntomas, semiología, exploraciones complementarias y tratamientos), los alumnos ven muchas patologías. De esta forma se trabaja la teoría, pero también el ver patologías y sus manifestaciones clínicas, opciones diagnósticas y terapéuticas (figura 2).
Los seminarios
Los seminarios frecuentemente se imparten como clases tradicionales. Solo cuando se estructuran correctamente para que los alumnos trabajen la identificación de signos, síntomas e imágenes de exploraciones complementarias, son auténticos seminarios. En este caso, se trabaja fundamentalmente el ver y menos la teoría, pero también un poco la «integración de conocimientos».
El rotatorio
Es imprescindible que el rotatorio forme parte de la formación en asignaturas clínicas, aunque frecuentemente el alumno no entienda su valor pedagógico. Lo habitual es que, si está bien diseñado (prácticas individuales con un tutor), prime las consultas y urgencias, donde el alumno ve mucho: pacientes, enfermedades, resultados de tratamientos, actitudes del médico, relación médico-paciente, etc.
La crítica más habitual es que los alumnos «hacen nada o muy poco». Los docentes lo justifican para no poner en riesgo la salud del paciente, pero el rotatorio puede organizarse para que el alumno aprenda, el paciente consienta y la salud del paciente no se ponga en riesgo.
En el rotatorio, se trabaja fundamentalmente el ver y la «integración de conocimientos», aunque con un correcto diseño, también puede trabajarse el «hacer».
Limitaciones de los métodos tradicionales
Estos tres métodos docentes son los habituales en asignaturas clínicas. Si reflexionamos bien, vemos que, impartiéndolos correctamente, se trabaja bien la teoría y el ver, y algo la integración de conocimientos. Sin embargo, con estos métodos no conseguimos cerrar círculos completos de aprendizaje. La cuestión es: ¿cómo conseguir cerrarlos?

Estrategias para cerrar los círculos de aprendizaje
En nuestras asignaturas hemos conseguido cerrar estos círculos añadiendo una serie de elementos:
- Impartiendo habilidades.
- Creando nuevas clases: ABCc (Aprendizaje Basado en Casos Clínicos).
- Organizando cada día de práctica del rotatorio con un solo alumno por tutor.
- Involucrando a los docentes/tutores de nuestros hospitales.
- Evaluando cada una de las partes del método docente.
Habilidades
Destinamos de 12 a 18 horas por alumno en la «Sala de Habilidades» para que aprendan a explorar las articulaciones más importantes (las más demandadas en la práctica clínica).
En estas sesiones, el alumno debe asistir con la materia leída. El profesor demuestra cómo se explora y, a continuación, los alumnos repiten cada una de las maniobras con su compañero. El profesor corrige defectos de ejecución y resuelve dudas. Se finaliza con un resumen, mostrando los signos más representativos y simulando las patologías más prevalentes.
Intentamos realizar las habilidades antes del rotatorio para maximizar el aprovechamiento de este último.
Aprendizaje Basado en Casos Clínicos (ABCc)
Once de nuestras clases teóricas se imparten mediante este método. La diferencia con otros métodos docentes es que, solo leyendo los apuntes del tema a tratar, la clase se orienta como si cada alumno fuese el médico que va a recibir a un paciente.
El alumno adopta un papel activo desde el inicio:
- Dirige la anamnesis.
- Decide qué exploraciones realizar e las interpreta.
- Decide si necesita exploraciones complementarias y qué pedir.
- Interpreta los resultados.
- Llega a un diagnóstico (tras debatir el diagnóstico diferencial).
- Discute la mejor pauta de tratamiento.
- Analiza posibles complicaciones y la actitud a seguir en cada una.
Con el método ABCc trabajamos sobre todo la integración de conocimientos en contexto clínico, pero también la teoría y el ver.
Rotatorio
Desgraciadamente, las horas asignadas para que los alumnos practiquen traumatología se ha reducido: de 10 días a 6, y actualmente a 3 días. Anteriormente demostramos en un estudio que, con 6 días, los alumnos realizaban suficientes repeticiones para aprender la mayoría de exploraciones, identificar la mayoría de patologías y ver los tratamientos más habituales.
Con tres días es claramente insuficiente. Sin embargo, está en nuestro poder que los días que acudan al hospital:
- Estén solos con un tutor (sin otro alumno).
- El tutor esté motivado por enseñarles.
- Les planifiquemos actividades de interés (consultas y urgencias).
- Recojan información en un e-portfolio evaluado individualmente.
Esto permite asentar los conocimientos adquiridos en un breve rotatorio.
Evaluación integral
Es conocido el axioma: «todo lo que no se evalúa se devalúa». Si tras un método tan centrado en el aprendizaje, la calificación final dependiese solo de un examen de multirrespuesta, los alumnos prestarían atención solo al conocimiento teórico.
En nuestro método, todo tiene un porcentaje de calificación. Se puede discutir o estar en desacuerdo con los porcentajes, pero dependen del valor que cada profesor da a cada parte de su asignatura.

